quien al ver la necesidad en las calles de Tijuana, decidió abrir un refugio donde los
niños tuvieran una nueva oportunidad de vida.
Su sueño fue crear un lugar donde el amor de Cristo fuera tangible y cada niño pudiera experimentar restauración integral: física, emocional, espiritual y educativa.
A lo largo de los años desde el 2006 , esa visión se ha mantenido viva. Gracias al trabajo constante, la oración y la fidelidad de Dios, la Casa Hogar ha seguido adelante, consolidando su misión de transformar vidas y servir a la comunidad.

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